Donde la Mitología abraza a la Naturaleza: El Legado de Hércules.
La ubicación de nuestros apiarios no es casualidad. El Estrecho de Gibraltar genera un microclima único: los vientos de Levante arrastran la humedad del mar hacia la sierra, creando las famosas nieblas (llamadas localmente barbas de levante). Esta humedad constante ha permitido que en Los Alcornocales sobreviva una flora autóctona de la era terciaria, una auténtica selva mediterránea que no existe en ningún otro lugar de Europa: Los profundos “canutos” (valles fluviales húmedos) resguardan plantas prehistóricas, helechos gigantes y el exótico rododendro u ojaranzo. Las abejas recolectan la esencia de las famosas herrizas .En las zonas altas de la sierra, donde el viento de Levante azota con más fuerza y el suelo de arenisca impide que crezcan los árboles, se abre paso la herriza. Lejos de ser un terreno yermo, es una joya botánica.
El resultado de esta combinación de mitología, vientos cruzados y flora prehistórica es una miel con una fuerza y un sabor excepcionales: un reflejo líquido del último bosque templado de Europa.
Para los antiguos navegantes, las Columnas de Hércules eran el fin del mundo; el último suspiro de tierra firme antes del abismo. Hoy, en ese mismo suelo indomable batido por los vientos del Estrecho, nuestras abejas vuelan más allá del límite tradicional, recolectando la esencia de una flora que sobrevivió a la prehistoria. No vendemos solo miel; vendemos el elixir del último confín de Europa
Carlos V; Non Plus Ultra” (No más allá)
Miel artesanal de Los Alcornocales, elaborada por nuestras abejas en un entorno natural privilegiado, con un sabor auténtico y una calidad excepcional.